La Salut pide mover la parada de taxis de la calle de Olot a la entrada del Carmel

Caos de tráfico en la calle de Olot, frente a la entrada principal del parque Güell, ayer por la mañana. RICARD CUGAT * Los barrios del parque Güell se manifiestan para ‘salvar’ el lugar
* Los vecinos critican el «abandono por parte de la Administración» y se oponen el cierre
BARCELONA. EL PERIODICO. HELENA LÓPEZ.- «En 50 años, jamás había visto el parque tan degradado como ahora», sostiene Gabriel Picart, presidente de la asociación de vecinos de la Salut, entidad nacida hace poco más de un año «como respuesta a las agresiones que recibe el barrio», y una de las integrantes de la Coordinadora de Entidades del Park Güell, que el domingo se volverá a concentrar en la plaza del vergel para pedir un parque «seguro, libre y gratuito».
Y es que, aunque la percepción de los problemas es muy distinta en función de desde dónde se miren -en el Carmel y el Coll critican el abandono de la zona forestal y en la Salut la evidente masificación de la zona monumental-, todos coinciden en algo: cerrar un espacio cedido a la ciudad como parque urbano, zona histórica de paso los vecinos de seis barrios, no es la solución. Con un plan integral para el parque que prevé el cierre en stand by, los vecinos -convencidos de que el ayuntamiento está permitiendo la degradación del parque para justificar su privatización- siguen en su lucha.
Una de las principales quejas de la Salut es la sobresaturada parada de taxis frente a la entrada principal del parque, oficialmente para tres vehículos, aunque lo fácil es encontrar en ella a una decena, cuando no más, ocupando plazas de zona verde e incluso plazas reservadas para discapacitados. Hartos de este descontrol, piden que se traslade a la entrada del Carmel -a la explanada donde paran los autobuses-, a sus ojos, un lugar mucho más adecuado.
«Es necesario un cambio de flujos. Evitar que todos los visitantes que accedan al parque a pie suban y bajen siempre por Larrard, que se ha convertido en una de las calles más transitadas de la ciudad, con las consecuencias que eso conlleva», expone Picart, quien aporta soluciones, como mover la parada de bus de Travessera de Dalt hacia la avenida del Santuari y Sant Josep de la Muntanya, para la que los visitantes suban por allí y reducir a la mitad el número de personas que acceden por Larrard, además de evitar las molestias a los vecinos de la propia Travessera, ya que junto a Santuari hay una zona verde, es decir, sin viviendas.
CUMPLIR LAS ORDENANZAS / Ernest Gutiérrez, secretario de la asociación de vecinos de la Salut, apunta también a las consecuencias para el barrio de la constante presencia de vendedores ambulantes en el parque. «Cuando viene la policía bajan y esconden la mercancía donde pueden, además de hacer sus necesidades en cualquier rincón», denuncia Gutiérrez. «En realidad, los problemas del parque Güell se podrían resolver en gran parte haciendo cumplir las ordenanzas, tanto con los manteros como con las estatuas y los músicos, que causan una cacofonía insoportable para los vecinos más cercanos», sentencia Picart, quien vive justo frente a la escalinata del parque, en una finca afectada, que podría ir abajo si se tira adelante el plan ahora en punto muerto.

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