Uber vuelve a Barcelona como intermediario para el servicio de taxis

La compañía lleva un año operando en Madrid como aplicación para taxis y tiene más de 1.500 registrados

BARCELONA. EL PAÍS.- Uber quiere regresar a la escena del taxi en Barcelona, después de que en enero de 2019 la compañía decidiese cerrar sus operaciones en la capital catalana como respuesta a un decreto del Govern que restringía su actividad para blindar a los taxistas. Pero la vuelta de Uber quiere ser una reconciliación con el sector, y para ello ha dejado atrás el uso de licencias VTC, y se centrará en ser una aplicación intermediaria para el servicio de taxi. Este martes se han iniciado los trámites para que los taxistas barceloneses puedan descargarse Uber y acceder a los usuarios que usan esta aplicación para pedir servicios, un modelo que en Madrid ya hace un año que funciona y en el que se han registrado más de 1.500 taxis.

Este martes, la compañía Uber ha entregado la documentación para poder abrir la aplicación de Uber al taxi, y se han iniciado los trámites con el Área Metropolitana de Barcelona (AMB), el órgano administrativo que engloba a la capital catalana y a los municipios de su alrededor, y que es competente en el ámbito del taxi. La fecha de lanzamiento del servicio todavía no se ha concretado, pero desde hoy los taxistas y los usuarios pueden descargarse la aplicación que les permitirá ofrecer y pedir los servicios.

“Queremos trabajar de la mano del sector del taxi y de las administraciones públicas en la recuperación del sector en Cataluña”, destaca un portavoz de la compañía. En su vuelta, Uber busca la reconciliación con el sector del taxi después del traumático conflicto de enero de 2019, en el que los taxistas del área metropolitana de Barcelona bloquearon con sus coches el centro de la ciudad y ganaron el pulso a Uber al conseguir que el Govern cediese con un decreto que blindó su actividad.

Ese decreto obliga a los vehículos que operan con licencias VTC a, entre otras cosas, contratar sus servicios con los clientes con una antelación de 15 minutos, lo que desvirtuaba la inmediatez que buscan los usuarios de plataformas de movilidad. Uber y Cabify reaccionaron cerrando sus operaciones, aunque Cabify volvió al cabo de unos meses, con VTC, mediante una fórmula en la que se establecía un contrato con el usuario y solo se tenía que esperar un cuarto de hora la primera vez que se usaba. Uber también ha decidido volver, pero sin licencias VTC. Esta vez, la aplicación solo la podrán usar los taxistas como intermediación con los potenciales clientes.

En Madrid, donde no existe una normativa que restrinja en este sentido a las VTC, Uber sigue operando mediante estos vehículos, pero desde hace un año opera también como aplicación de taxi. La compañía asegura que cada vez más los taxistas ven a Uber no como un enemigo, sino como una plataforma que permite acceder a más clientes y aumentar los ingresos, y defiende que Uber se ha convertido en un motor de recuperación del sector del taxi. Ya tiene registrados 1.500 taxis madrileños, un 10% del total. Es a partir de esta experiencia que Uber vuelve a Barcelona para trabajar con los taxis.

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