El "ambu-taxi" de la Selva

Arbúcies

  • Salut contrata a un taxista para que esté de guardia todas las noches en Arbúcies y lleve al médico que atiende los servicios domiciliarios después del cierre nocturno de los CAP

  • ARBÚCIES. EL PERIODICO. FERRAN COSCULLUELA.- No estamos tan mal. La reestructuración de los servicios de atención continuada que se está llevando a cabo en varias comarcas catalanas no es para tanto. La cosa no puede ser tan grave como pretenden algunas plataformas ciudadanas si en buena parte de la Selva interior el médico que cubre las atenciones domiciliarias nocturnas va en un flamante taxi a visitar a los enfermos. El Institut Català de la Salut (ICS) y el Institut d’Assistència Sanitària (IAS) han contratado a un taxista de Hostalric para que esté disponible todas las noches, desde las 20 horas hasta las ocho de la mañana, con el fin de llevar al médico de guardia del centro de atención de Arbúcies a los servicios domiciliarios que sean necesarios.
    Este servicio es consecuencia de la supresión, el pasado día 12, de los puntos de atención continuada (PAC) de Breda, Anglès, Sant Hilari Sacalm, Sils, Arbúcies, Vidreres y Hostalric. Salut paga al taxista una cantidad por permanecer de guardia toda la noche, y por cada servicio que realiza le abona la carrera correspondiente. Como el taxista es de Hostalric y tiene que estar en Arbúcies, cada noche se aloja en el Hotel Les Agudes de esta población. Una situación que el conductor, Josep Parera, afirma que cambiará en octubre. «Entonces se encargará del servicio un empleado que vive en Arbúcies», explicó. Salut no ha informado de cuánto cuesta el alquiler del taxi, pero asegura que sale más barato que contratar a un chófer particular.

    En Arbúcies, el Centro de Atención Primaria (CAP) también se cierra por las noches, pero en esta localidad se ha ubicado un barracón provisional (en un polígono de las afueras y al lado del tanatorio) en el que están de guardia un médico y una enfermera para cubrir las atenciones domiciliarias de la zona interior de la comarca. El barracón es un minúsculo contenedor de apenas 20 metros cuadrados en el que hay dos camas, un ordenador, una impresora, un microondas, una nevera, un lavamanos y un lavabo. Por no tener no tiene ni televisor. La paradoja es que se encuentra a dos pasos del magnífico CAP que Salut ha cerrado por las noches y en el que cada día duermen los vecinos que protestan.

    Un territorio complicado

    Ese CAP dispone de un vehículo para atender los servicios domiciliarios diurnos en Arbúcies, pero los médicos del barracón no lo utilizan. «Con el nuevo modelo a veces están de guardia profesionales que no conocen el territorio porque son de otras áreas básicas de salud. Cubren una zona con núcleos dispersos y masías aisladas. Por eso se ha preferido contratar un taxi en lugar de que conduzcan ellos», justificó ayer un portavoz del ICS. Un argumento que el taxista Josep Parera corrobora. «Estas carreteras son peligrosas y están plagadas de jabalís», advierte.

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