El taxi de Galicia afronta su carrera más incierta

La actividad ha caído a menos de la mitad desde el mes de marzo para los alrededor de 1.600 profesionales que integran el colectivo en la provincia

FERROL. LA VOZ DE GALICIA. ANA F.CUBA.- En los meses más duros del confinamiento, sin apenas actividad, prestaron servicio al personal sanitario de manera altruista. Muchos pararon, por hallarse en edad de riesgo, por temor al contagio y porque nadie les esperaba para bajar la bandera. En verano volvieron las carreras, muchas menos y más cortas que otros años, con el ocio nocturno paralizado y el turismo a medio gas. El espejismo se quebró en septiembre y el toque de queda ha reducido aún más los servicios, que han caído a menos de la mitad desde que se inició la pandemia para los alrededor de 1.600 profesionales que integran el colectivo del taxi en la provincia.

«Trabajo en A Coruña desde 1989 y nunca había vivido nada parecido, tuvimos la adaptación al Mercado Común, hubo crisis en los 90, luego vino lo del metal, la del 2008… Pero esta no tiene parangón, y además no puedes cambiarte a otro sector, a dónde más. Es más triste de lo que pensamos. Tengo que agarrarme a esto porque no hay posibilidad de hacer otra cosa», reflexiona Manuel Sánchez Quindimil, presidente de la Federación Gallega del Taxi, que aglutina a 3.800 profesionales en toda la comunidad.

«Si una persona no puede trabajar, salir a divertirse o ir de huésped a un hotel… Es como apagar la luz, no hay mañana. Desde marzo nadie trabaja a pleno rendimiento en ningún sector, y no hay visos de que vaya a mejorar. Es lo peor, la incertidumbre de no saber cuándo ni cómo va a ser», reconoce el responsable de Fegataxi. En la ciudad de A Coruña, donde opera, «sin cruceros ni congresos, ni la cantidad de gente que venía a Inditex», y después de un verano «sin feria medieval ni fiestas ni conciertos», el colchón mengua y el panorama laboral se enturbia.

«Hay compañeros que lo están pasando mal, si tienes un crédito, que has pedido para progresar, lo pasas mal. Si el negocio no es rentable para el patrón, el que tiene un empleado aguanta las circunstancias sufriendo los dos, o ha tenido que deshacerse de él porque no ha podido seguir. El problema se está alargando tanto que te da un poco de pánico», admite Sánchez Quindimil.

Medidas de protección

Entre tanta adversidad, el colectivo ha incidido mucho en las medidas de protección frente al covid-19, por los propios profesionales y por sus clientes. «É un habitáculo moi pequeno, onde o risco de contaxio é importante. Moitos instalamos mamparas [subvencionadas por la Xunta], temos máquinas de ozono para desinfectar continuamente… Polo momento non houbo ningún caso, e iso dá que pensar que algo estaremos facendo ben, porque estamos en primeira liña», apunta el presidente de la Asociación Radio Taxi Compostela, Jesús García. Entre los sistemas de seguridad que ha implantado el sector, Sánchez Quindimil destaca «que el 90 % de los taxis de la federación ofrecen la posibilidad de cobro con tarjeta, con lo que evitas manejar el dinero, tú y el cliente al coger el cambio».

Los sanitarios a los que transportaron gratis en primavera vuelven a ser ahora sus clientes. «Te cuentan cosas muy tristes, enfermos solos…». Entre los viajeros, los taxistas perciben resignación y «ánimo para salir de esta», dice el presidente de Fegataxi. A veces siente el miedo muy cerca: «Cuando ayudas a alguien a bajar o subir, como has hecho siempre, más con gente mayor, percibes que no quieren, agradecen el gesto pero tienen miedo».

Juan José Vigo, presidente de Radio Taxi Ferrol: «Por las mañanas vamos circulando, por las tardes parecemos mobiliario urbano»

CESAR TOIMIL

Cada jornada empieza del mismo modo. «¿Saldré o no saldré? ¿Haré el día o no haré el día?». Son preguntas recurrentes para Juan José Vigo, taxista desde hace 31 años y presidente de la Asociación Radio Taxi Ferrol, con 70 socios. «Por las mañanas vamos circulando, hay servicios para ir a trabajar, al médico o a hacer recados; por las tardes, nada, parecemos mobiliario urbano, no nos movemos. Yo, a las cuatro y media me retiro, hasta las siete de la mañana», resume, temeroso de un nuevo confinamiento, que podría oscurecer aún más el horizonte.

 -¿Cómo van de ánimo?

-Sobre eso hablamos poco, ni de la pandemia. Apagamos la radio del coche, ahora ya te lo pide la gente, que si puedes poner música, porque no dan ni una buena noticia, salen los políticos que no se ponen de acuerdo. Es decepcionante. Ferrol ha quedado excluido de los presupuestos, ni siquiera funciona el tren…

-Crisis sobre crisis…

-Sí, en años anteriores hubo crisis por falta de trabajo, pero no por tener que confinarse. Durante el confinamiento se paró todo, nos tuvimos que quedar tres coches voluntarios por la noche, aunque no teníamos servicios (antes solía haber siete u ocho), y ahora hemos vuelto otra vez a tres por la noche. Y no hay servicios. Desde la una y media hasta las cinco y media puede haber tres, y así no podemos estar en la calle, o nos compensa el Ayuntamiento… Ahora, con el toque de queda, la gente a las once tiene que estar en casa, ¿qué haces?

-¿Pararon muchos durante el confinamiento?

-Algunos se confinaron y otros vinimos, a falta de unos teníamos ganancias los otros. Pero ahora, sin trabajo no podemos mantener el servicio, la gente se va a ir a su casa. ¿Quién financia esto?

-¿Cómo ha cambiado el comportamiento de los clientes?

-La gente abre las ventanillas para ventilar, es lo primero que hace al subirse. Son respetuosos, ahora todo el mundo lleva mascarilla (ya tenemos una grabación que lo recuerda cuando llamas al teléfono de Radio Taxi).

-¿Cuántos años lleva dedicado a este sector?

-Treinta. Empecé en 1989 de asalariado […]. Vamos sobreviviendo, el sector del taxi es algo que no se ve en una ciudad o en una comarca, pero funciona. Vamos tirando, padeciendo, mentalmente te fastidia, le das vueltas…

José García, presidente de Radio Taxi Compostela: «Manter un empregado é inviable, periga o posto de 50 chóferes»

LUCÍA JUNQUERA

O colectivo Radio Taxi Compostela agrupa a uns 130 profesionais e presta servizo na capital galega e nos municipios de Ames e Teo. «No confinamento, a perda de traballo foi case do 98 %, apenas había servizos, agás para o persoal sanitario, que faciamos de forma altruísta», indica Jesús García, presidente da asociación. «Despois tivémola sorte de que sempre hai turismo no Camiño, deunos un respiro no verán, pero estivo moi lonxe doutros anos. Faltaron os grupos grandes, pero contabamos que ía ser peor».

 -E como foi a volta do verán?

-Foi terminar agosto e volver caer en picado. Estaremos traballando a un trinta ou trinta e cinco por cen, e este toque de queda acaba de rematarnos totalmente. Aínda non decidimos que medidas imos tomar, á persoa que ten un condutor non lle dá para mantelo, van ter que ir á rúa ou a un ERTE (expediente de regulación temporal de emprego). En Santiago sempre tivemos a sorte de que había un motor, os estudantes, a Xunta, os polígonos industriais, o turismo… Esta vez o motor é moi escaso, pero pode haber cidades peores.

-Que supoñía o ocio nocturno?

-Moito, a tarifa é algo máis alta e tes menos tráfico, polo tanto dábache unha inxección para poder completar o día. Así, manter un empregado é inviable, periga o posto de case 50 chóferes que pode haber en Compostela.

José Antonio Mouriño, taxista de Cambre: «En verano, sin verbenas ni ocio nocturno, notamos poca mejoría»

CEDIDA

 

José Antonio Mouriño lleva 23 años de taxista. Vicepresidente de la Asociación Auto Taxi de Cambre, estima en cerca del 60 % la caída de la actividad respecto a hace un año: «En verano, sin verbenas ni ocio nocturno, notamos poca mejoría. Influye mucho, en los últimos años estaban repuntando las verbenas y te llamaban los chavales para ir y venir. Y los locales de la zona del Temple cerraban a las tres, cuatro o cinco de la mañana, y cuando se quedó en la una, imagínate. Ahora, con el toque de queda a las once, es la puntilla».

-¿Cómo salen adelante?

-Con la clientela diaria que va a los centros médicos, algún desplazamiento a A Coruña (pocos), al hospital, al supermercado… La gente de las parroquias se desplaza al centro de salud o al Ayuntamiento. Lo habitual, ahora, es moverte dentro del municipio.

-¿Cuántos profesionales son?

-En Cambre hay 26 licencias de taxi; en Culleredo, 35; y en Oleiros, 30. Es el área metropolitana.

-¿Cómo organizan las noches?

-Estamos quedando dos porque no podemos abandonar el servicio, aunque no nos vaya a compensar, para que la población esté cubierta. Dos los fines de semana, y por semana, uno, estamos a mínimos. En condiciones normales, los fines de semana estábamos ocho o diez taxistas.

-¿Cómo responden los clientes?

-Bien. Al principio había problema con las mascarillas, ya no.

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