El taxi logra la ansiada parada en la estación de Sants

Adif consiente que los taxistas puedan encochar en la plaza de los Països Catalans
La Administración habilitará un espacio junto al parque de la Espanya Industrial
BARCELONA. EL PERIODICO. CARLOS MÁRQUEZ DANIEL.- La lógica y el sentido común no siempre encuentran acomodo en asuntos de ciudad. Suele pasar que uno de los factores de la ecuación zancadillea el sendero hacia la resolución final. En el asunto de la parada de taxis frente a Sants, en la plaza de los Paï- sos Catalans, era Adif quien no veía claro lo que el resto de la especie humana pedía a gritos. El Instituto Metropolitano del Taxi (IMT), los propios choferes, el ayuntamiento y, lo que es más importante, los usuarios coincidían en que se imponía colocar una zona de encoche en la salida principal de trenes. El gestor ferroviario ha aceptado finalmente el proyecto tras un año de reivindicaciones, pero eso sí, deberá pagarlo Barcelona. Se abrirá una calle junto al parque de la Espanya Industrial, una zona de obras detenidas que ahora será un corredor desde Joan Peiró, el área posterior donde está instalada la parada oficial.
Adif basó su «no» en aspectos téc- nicos que muchos ponían en duda. La excusa era que la losa que hay frente a la estación no puede sopor- tar el peso de los taxis. Nunca se pre- sentó estudio alguno, pero no es me- nos cierto que la compañía tampoco tenía porque dar demasiadas expli- caciones: esa parcela es suya y pue- de hacer lo que le plazca. En una re- unión celebrada el pasado miérco- les entre Administración, taxistas y Adif, se consiguió que el gestor ferro- viario diera su brazo a torcer.

PROTESTA

En ese cambio de opinión seguro que jugó un papel importante la protesta de mediados de julio, cuando los taxistas decidieron ocupar la entrada por Països Catalans durante una hora. Al frente de todos ellos estaba Mariano Gutiérrez, quizás el taxista más testarudo de esta ciudad y la persona que, sin formar parte de ningún sindicato, puede apuntarse un buen pedazo de este éxito gracias a su insistencia. El ruido no debió gustar nada a la dirección de la terminal, como tampoco debió ser cómodo que primero presionara el IMT y luego se sumaran pesos pesados del consistorio, como los responsables de Movilidad y Hábitat Urbano.
Eduard Ràmia, gerente del IMT, celebra que Adif haya aceptado finalmente la parada y señala que los principales beneficiados serán los viajeros. También el sector, que de esta manera se evitará las peleas nocturnas entre los conductores legales de Joan Peiró y los furtivos que bus-caban clientes circulando a marcha lenta por la zona prohibida.

ADAPTAR LA ZONA

Las obras de adaptación de ese carril que debe cruzar la estación por el lateral correrán a cargo de la Administración. No es una cantidad desorbitada, pero todos los implicados (excepto Adif, que ya ha anunciado que cede el lugar pero no sacará la cartera) deberán ponerse de acuerdo. Está descartado que sea el propio sector del taxi quien sufrague la obra, avanza Ràmia, que prefiere no aventurar cuando estará lista.
El gerente del IMT confiesa que mantener un inspector en Sants –como ha sucedido todo el mes de agosto– no es «sostenible». Con 36 municipios por controlar y solo cuatro efectivos para realizar tareas de vigilancia, se imponía otra solución.
La parada de Països Catalans estará operativa hasta que las obras de la ampliación de Sants vuelvan a arrancar. Vista la situación económica, y comprobado que la prioridad es la estación del AVE de la Sagrera, eso puede tardar mucho tiempo en llegar. Si es que llega.
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